No suena el teléfono y tú sabes porqué.
Cervezas vacías en tu habitación,
El cenicero lleno humea en un rincón.
Seguro que sola está ella también,
Tirada en la cama sin saber qué hacer.
No sé cómo comenzó la discusión,
Ni a quién le toca ahora pedir perdón...
Y creo que muero si no siento el roce de tu cuerpo junto a mí.
Recuerdo tus labios y esos ojos que al mirar casi hacen daño.
Mientras la radio aburre con una canción,
Miro aquella foto y me siento peor.
Y yo ya no sé lo que ha podido pasar,
Lo que estaba bien, ahora está fatal.
Seguro que sola está ella también,
Tirada en la cama sin saber qué hacer.
No sé cómo comenzó la discusión,
Ni a quién le toca ahora pedir perdón...
Y creo que muero si no siento el roce de tu cuerpo junto a mí.
Recuerdo tus labios y esos ojos que al mirar casi hacen daño.
Tenemos que dejar de ser tan orgullosos, y saber cuándo nos hemos equivocado y saber corregirlo.
Hemos de cuidar a la persona que tenemos al lado (quien la tenga) porque es algo que no todo el mundo tiene la suerte de encontrar. Es como un tesoro que hay que saber guardar, cuidar y tratar con delicadeza.
Hay que saber dejar de lado esas discusiones tontas, esas paranoias sin sentido y todo lo que afecte a la pareja; muchos quisieran poder pasar por eso...
Preocuparos en quereros, es lo más preciado que tenéis: el uno al otro...








